EL PROCESO MMK ®

Parece que vivimos en un mundo donde todo gira en torno a buscar la aprobación y aceptación en los demás. Un mundo donde si no somos aprobados probablemente nos sentimos inseguros.

Hoy en día, hasta las computadoras te dan la bienvenida con tu nombre y una carita feliz!

En cierta medida todos necesitamos nuestras dosis de aprobación exterior, ya que somos seres sociales por naturaleza. Pero hay una línea que separa la dosis normal de lo patológico. Donde termina lo sano y comienza el sufrimiento, acompañada de la dependencia.

Este hábito se convierte en dependencia cuando entregamos las riendas de nuestra vida a las opiniones de otros. Cuando creemos más en las opiniones exteriores, que en las nuestras. Cuando nos olvidamos de crear nuestros propios criterios estables y genuinos de auto-concepto. Damos por hecho la auto-imagen creada por el exterior, y vivimos nuestra vida desde un falso cascarón llamado identidad.

Tal vez nunca nos hemos parado a cuestionar ¿quienes somos realmente? debido a que no sabemos que podemos hacer pausa en nuestras vidas. A escuchar el silencio.

El silencio mismo donde brota la claridad de nuestra verdadera esencia. Donde no existe la separación. Donde existe solo el amor que lo impregna todo, y nos volvemos El.

Dejamos de ser parte del amor, para Ser nosotros el amor.

¿Como nos sentimos cuando fracasamos en nuestro intento de negociar el amor, a cambio de un poco de aceptación y aprobación? Me atrevería a decir como un mendígo. Nos sentimos sin hogar, abandonados, solos y olvidados.

Las otras personas, al igual que nosotros tienen derecho a no querer recibir nuestra limosna, ya que nos presentamos frente a ellos desde un lugar de carencia, manipulación y falsedad.

Esta energía de desamor que emanamos, simplemente la proyectamos en los otros, viendo afuera el desamor y la separación. Eso es debido a que nos hemos olvidado de alguien extremadamente importante: Nosotros!. La relación más importante es la que tenemos con nosotros mismos.

Nuestra responsabilidad radica en volver a recordar quienes somos. Lo que crea amor es regresar a la consciencia amorosa que vive en nosotros. Esa conciencia se encuentra a una decisión de distancia. El amor nos lleva a corregir nuestros errores y aclara la situación en donde hemos cometido equivocaciones. Es el estado natural del ser.

¿Y si el amor es lo que somos porque lo buscamos siempre en el exterior y con tanto ahínco? Simplemente debido a los pensamientos distorsionados que hemos creido verdad. Debido a la autoimagen que fue construida por lo que recibimos del mundo. Basamos toda nuestra energía, comportamiento y decisiones en las opiniones externas muchas veces debido a los programas heredados de nuestra familia.

Caímos sin querer, en el enredo de la creencia colectiva de que: para obtener amor tenemos que manipular a los demás, ó de que el amor tiene que ver con conseguir lo que queremos. Estos programas inconscientes, son la receta perfecta para vivir en sufrimiento. Si estás creencias no son cuestionadas permanecerán ahí, y actuaremos bajo órdenes hipnóticas evidenciando en nuestra realidad que esto es verdad.

Es importante aprender a amarnos. Aprender la diferencia de separar el amor del querer algo.

Liberemos a las personas amadas de no tener que hacer o aceptar todas nuestras manipulaciones para sentirnos amados por ellos.

La respuesta del otro, no tiene nada que ver con su amor por nosotros.

Aquí sucede lo paradójico. Suele tener más aprobación quien no la busca ni la necesita. Estas personas que no piensan todo el tiempo en caer bien, tienden a ser más aceptadas que las que lo buscan. Esto es debido a que suele gustar lo auténtico, más allá de lo sumiso y entregado.

Cuando estamos metidos en la idea de conseguir algo a cambio, ni siquiera somos capaces de ver cuán amado somos por los demás, porque estamos más preocupados buscando su amor y aprobación, que en regalarnos una pausa y permitirnos sentir el amor que yace dentro.

La comunicación sincera comienza con la comunicación contigo mismo. Tenemos que aprender a darle una nueva re-interpretación al amor. Eso significa ser honesto con aquello que es verdad para ti. Un si que no sea sincero, es un no a ti mismo.

Dejar de traficar con el amor para recibir algo a cambio, se vuelve importante, por el hecho de que de esa manera nos estamos lastimando a nosotros. Desde ese lugar lo único que sembramos es resentimiento hacia los demás por no proporcionarnos lo que buscamos de ellos.

¿Que pasaría si solo permitieras sentir tu amor? Ese amor que ya está instalado. Ese paquete que ya está listo para ser desenvuelto y compartirlo con el mundo. Sabiendo que cuando das ese regalo a alguien, te das el placer a ti mismo.

En el dar, está el recibir. Cuanto más te sabes, te sientes y vives Amor, más lo quieres extender y compartir. Eso te da placer. Desde aquí no hay expectativas. No hay una forma correcta de presentarte a darlo. Simplemente ES.

Por qué lo que es genuino, se recibe de la misma manera en que lo das.

Namaste.

Daniela Medina Gomez

Damego21@hotmail.com