EL PROCESO MMK ®

“La gratitud es una calidad similar a la electricidad: debe ser producida, descargada y usada para existir en todo.” ~ William Faulkner En acción de Gracias muchos de nosotros reflexionamos sobre lo que estamos agradecidos… y que hay de cenar. Mientras que un cliente estaba discutiendo la gratitud conmigo, preguntó si la gratitud y el altruismo provenían de construcciones sociales aisladas o si su cerebro puede ser cableado para sentir más gratitud. ¿Mientras que algunos de nosotros estamos condicionados por nuestras familias y la sociedad para contribuir, realmente perdemos la razón del porque nos gusta hacerlo?

La respuesta a esa pregunta se encuentra en nuestro cerebro. La gratitud y ser altruista tienen un impacto positivo en nuestras vidas junto con recompensar el centro del placer en nuestro cerebro. En pocas palabras, hacer el bien se siente bien. ¿De dónde provienen el altruismo y la gratitud? ¿Estamos programados en el deseo de ayudar a otros? ¿O podemos entrenar nuestros cerebros hacia la gratitud?

¿Estamos programados a la gratitud? Abigail Marsh, profesora asociada de la Universidad de Georgetown, ha realizado estudios sobre el altruismo y el cerebro. Sus resultados son notables. Su entrevista, Por qué la gente toma riesgos para ayudar a otros: Altruismo la raíz en el cerebro, de NPR discutieron los extremos sobre el altruismo. Marsh analiza cómo el cerebro de un verdadero altruista tiene una amígdala más grande, “es un grupo de nervios en forma de almendra; es nuestro radar emocional. Y es significativamente más grande en los altruistas.” Mientras que la investigación de Marsh se centra principalmente en la donación de órganos y casos de altruismo que son de vida y muerte, sus resultados todavía tienen mérito para las personas que quieran expresar gratitud, sentir gratitud y contribuir. Lo que nos lleva a cómo puedes reprogramar tu cerebro hacia la gratitud. He compartido la siguiente práctica con todos mis clientes, y sus resultados son asombrosos. Son capaces de generar gratitud desde dentro, que permite mostrar gratitud a los demás.

La práctica de la gratitud también refuerza la mielinización, que ayudará a reforzar la sesación de gratitud como segunda naturaleza. Por favor toma 30 segundos e intenta esta práctica. Tu cerebro te lo agradecerá.

Práctica de gratitud

Cierra los ojos. Concéntrate en una bendición en tu vida… algo por lo que estás agradecido. Imagina una imagen de esta bendición en tu mente. Ofrece un “gracias” silencioso a la persona o el objeto de tu bendición. Relájate y adéntrate al sentimiento de gratitud. Toma una respiración profunda. Siente más gratitud. La más reciente investigación del cerebro muestra que seis dosis de los 30 segundos de gratitud diariamente (¡Tan sólo 3 minutos!) permitirá que tus neuronas se disparen y se reprogramen alrededor de la gratitud dentro de apenas 2 semanas. Esto significa que se podrá acceder más fácilmente y con frecuencia el sentimiento de la gratitud. Estamos agradecidos por ello.

Extraído de: http://www.forbes.com/sites/christinecomaford/2014/11/24/wire-your-brain-for-gratitude-in-30-seconds/

Escrito por: Christine Comaford