EL PROCESO MMK ®

Una de las principales confusiones en nuestro lenguaje es aprender a notar la diferencia entre desear y querer. Ya que en ello radica enormemente que vivamos en nuestra grandeza o en la pobreza. Podemos desear, pero la trampa del ego se encuentra en el querer. Ya que detrás de la palabra “quiero”, está oculta la necesidad. Por lo tanto, al hacer peticiones desde ahí, el universo traerá más necesidad porque va implícito que no lo tenemos o que algo falta.

Es una afirmación que podría sonar muy radical, pero que si nos detenemos un poco a observarla podría cambiar radicalmente nuestra vida al hacer el uso correcto de ella. Como es sabido en el mundo cuántico, el lenguaje es una herramienta de creación muy poderosa. Es energía manifestada en vibraciones que crea la materia. Es decir, nuestra realidad.

Para darnos una idea, veamos el significado según el diccionario de la palabra querer.

Querer: Estar sin. Carencia. Estar destruido o necesitado. Un defecto de carácter. Una falla. Estado ausente. Ser deficiente o carente. No ser suficiente. Quedarse corto. Carecer.

Esto nos dice claramente que cuando operamos desde el “querer”, estamos comunicando al universo y a nosotros mismos qué hay algo que no tenemos. Va implícita la necesidad. Y operamos desde un estado de carencia, pero que al mismo tiempo estamos deseando obtener aquello que queremos. Por lo tanto desde aquí, no logramos obtenerlo, por los distintos mensajes distorsionados que enviamos al universo.

El objetivo no es sacar de nuestro vocabulario la palabra quiero, si no el estado emocional con el que salimos a tomar acción en función de esa palabra. La palabra en si no tienen ningún significado más que el que nosotros le damos. Por ejemplo, podríamos decir: ¡Quiero una casa! ¡Quiero tener salud! ¡Quiero ayudar a los niños de la calle!

Es sumamente importante observar el sentimiento de necesidad con el que salimos a hacer peticiones al mundo. Porque en el momento que surge el deseo o petición, va implícito el juicio de que lo que estamos viendo afuera no está completo y de que falta algo.

En cambio, cuando nos elevamos en el Desear, según el significado del diccionario: Expresar un deseo. Solicitar. Anhelo natural por el gozo o pensamiento de algo. Un ávido deseo de obtener o disfrutar.

En el deseo radica un auténtico desapego al resultado de aquello que se desea. Desde este espacio, nos salimos de la expectativa de cómo queremos que sucedan las cosas. Dejamos de ser los estorbos en nuestra propia vida, y dejamos a la vida hacer su trabajo. Confiando que el resultado que sea, será el mejor y el perfecto para nosotros. Nos desapegamos de como será el resultado, pero seguimos tomando nuestras acciones alineándonos hacia nuestro objetivo o petición.

El deseo es el auténtico motor del cambio y hace que las cosas sucedan cuando no ponemos expectativas al resultado. Y paradójicamente es cuando obtenemos el éxito. Lo mejor que podemos hacer es entregar nuestras necesidades a aquel que sabe lo que es mejor para nosotros.

Cuando deseamos algo, sabemos que estamos activando una fuerza poderosa que está dentro de nosotros pero que no es nuestra. Cuando deseamos despertamos nuestro espíritu, nuestra creatividad y nuestro potencial al ver el mundo como un Todo integrado.

Cuando deseamos ya no queremos que se haga lo que nosotros queremos, si no, queremos que se haga Su voluntad. Porque confiamos que la voluntad de Dios, es la perfecta, y es la pieza que se necesitaba para encajar en el mapa completo del universo, fuera de nuestra limitada visión de cómo deberían de ser el mundo.

Quiero y sufro! Deseo y suelto! Estamos enfrentándonos a esta decisión a cada momento. Unamos nuestras mentes a una manera de ver la vida mucho más holistica e integrada para compartir nuestra consciencia amorosa. Soltémonos al lienzo blanco que representa este universo, y permitámonos ser mecidos en la certeza de que todo está bien, y es perfecto.

Daniela Medina. Coach ontológico del Proceso MMK de Alejandra Llamas. Damego21@hotmail.com